"
...
-Amor, por favor ,baja la pierna.¿Harías eso por mí?
-No creo que pueda ir a la fiesta-dice-.Lo siento.
-No tienes que hacerlo, No tienes que hacer nada que no quieras hacer.
-Qué día. Qué hermoso, hermoso día.
Clarissa toma aire, dos veces.Está sorprendidamente calmada -se puede ver a sí misma actuando correctamente en una situación difícil- pero al mismo tiempo se siente lejos de sí misma, de esta habitación, como si estuviera presenciando algo que ya sucedió.Parece un recuerdo.Algo dentro de ella, algo que es como una voz pero que no es una voz, una certeza interior que es prácticamente imposible de distinguir del latido de su corazón, dice:Una vez me encontré a Richard sentado en el alfeizár de una ventana en un quinto piso.
-Bájate de ahí.Por favor-dice.
El rostro de Richard se oscurece y se contrae como si Clarissa le hubiera planteado una pregunta difícil.El sillón vacío, totalmente expuesto a la luz del día, podría ser la estupidez, la vulgaridad esencial de la enfermedad mortal misma.
-Bájate de ahí- dice Clarissa.Habla despacio y duro, como si le hablara a un extranjero.
Richard asiente y no se mueve.Su cabeza devastada, descubierta ante la luz del día, es geológica.Su carne está tan arrugada y marcada,tan surcada como las piedras del desierto.
-No sé si pueda enfentar esto-dice-.Tú sabes, la fiesta y la ceremonia, y después la hora siguiente, y la hora siguiente.
-No tienes que ir a la fiesta.No tienes que ir a la ceremonia.No tienes que hacer nada en absoluto.
-Pero siguen estando las horas.Una y después otra y uno logra sobrevivir a esa y después hay otra,dios mío.Estoy tan cansado...
-La mañana estaba hermosa.
-¿Lo estaba?Fresca como hecha a la medida de los niños en la playa...
-Se podría decir eso.
-Como una mañana en la que fuimos jóvenes juntos.
-Sí. Así.
...
-He fracasado.
-Deja de decir eso.Tú no has fracasado.
-Me temo que no podré ir a la fiesta.
-Deja de preocuparte por la fiesta.No pienses en la fiesta.Dame la mano.
-Has sido tan buena conmigo, señora Dalloway.
-Richard...
-Te amo.¿Suena gastado?
-No.
Richard sonríe.Mueve la cabeza.
-No creo que haya dos personas que hayan sido tan felices como nosotros lo fuimos -dice.
Se inclina hacia adelante, se resbala suavemente del alfeizár y cae.
Clarissa grita."
Las horas. /Michael Cunningham.
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